Leticia Martin
Universidad de Buenos Aires
Asociación Civil Estudio Sahar
leticiadanielamartin@gmail.com
Resumen: El presente escrito busca indagar acerca del concepto de estilo gypsy dentro del repertorio de bellydance. Desentrañar su origen y su conceptualización correcta como estilo romaní será el objetivo de este texto. A través de diversas fuentes, se señalarán los imaginarios sociales en torno al estereotipo del estilo gypsy, la etimología de la palabra “gitano” y su correcta referencia con el concepto de “romaní”. Para finalizar, se añade una selección de fotografías de archivo de romaníes reales, y una imagen elaborada a través de prompts con la IA “Nano Banana”, a fin de caracterizar estos estereotipos mediante el uso de nuevas tecnologías.
Palabras clave: estilo gypsy, rom, danza, estilo
Abstract: This paper aims to explore the concept of the «gypsy» style within the belly dance repertoire. Its objective is to unravel the style’s origins and clarify its proper conceptualization as a Romani style. Drawing on various sources, the text examines the social perceptions surrounding the «gypsy» style stereotype, the etymology of the word “gypsy”, and its correct association with the term «Romani.» Finally, a selection of archival photographs of actual Romani people is included, alongside an image generated using «Nano Banana» AI prompts, to illustrate these stereotypes through the use of new technology.
Keywords: gypsy style, rom, dance, style
Origen del término
El estilo gypsy o gitano se ha incorporado a nuestro repertorio como bellydancers desde hace ya varios años. En general, las performances de este estilo se caracterizan por su carácter alegre, un vestuario colorido (suelen verse faldas muy amplias, tops con volados, muchos accesorios brillantes, flores en el pelo), movimientos de pelvis y caderas, faldeos y la inclusión de actings dentro de la coreografía (se simula lavar la ropa, pelear con alguien, practicar quiromancia). Debido a que ha ido ganando popularidad entre artistas y público, resulta relevante realizar algunas reflexiones en torno a este estilo.
El punto de partida de estas reflexiones será, en este artículo, el origen del término “gypsy”o “gitano”. “Gypsy”, en inglés, viene de “Ëgyptian”, así como “gitano”, en castellano, viene de “egiptano”. En ambos casos podemos rastrear en la etimología de estos términos la existencia de una hipótesis acerca del origen de este pueblo, hipótesis que se sostuvo hasta no hace tanto tiempo atrás: se pensaba que el origen de este pueblo estaba en Egipto. Hubo quienes, incluso, ligaron este origen a la existencia de las doce tribus de Israel, obligadas a dispersarse, suponiendo que en esa diáspora una de esas tribus se asentó en Egipto, dando origen a un pueblo que luego sería conocido como gitano.
Hoy, gracias a estudios históricos, lingüísticos y genéticos hemos descartado la hipótesis del origen egipcio, mientras que ha ganado fuerza la idea de que el origen de los gitanos se halla en el Punjab [1] (Matras, 2015; Marsh, 2006). Desde esa zona, habrían migrado hacia el oeste, hacia el centro de Asia. El proceso migratorio continuó, llegando a Europa probablemente en el siglo XVI y luego a América (hay quienes dicen que ya en el primer viaje de Cristóbal Colón a través del Océano Atlántico había algunos marineros gitanos en la tripulación) (Matras, 2015; Fedeli, 2021).
Estereotipos asociados a esta población
En este punto, es necesario destacar un hecho importante: junto con la idea acerca del origen egipcio de este pueblo, el término “gitano” portaba significados vinculados con estereotipos asociados a esta población (Marushiakova & Popov, 2011). Estos estereotipos podían ser tanto negativos como positivos. Los estereotipos positivos aludían a los orígenes nómades de los gitanos, asociando este modo de vida a la libertad, dando cuenta de una visión muy romantizada de las condiciones de vida de quienes pertenecían a esta cultura. También podía presuponerse que eran personas con ciertos poderes mágicos, como la adivinación de la suerte o un atractivo especial. En cuanto a los estereotipos negativos, los gitanos y gitanas solían ser estigmatizados asociándolos a multiplicidad de actos delictivos, inmorales y contrarios a la convivencia en sociedad: contrabando, tráfico de personas, robo de niños, engaños (Marushiakova & Popov, 2011; Fedeli, 2021).
Debido a la existencia de estos estereotipos, en la actualidad es muy frecuente, sobre todo en entornos académicos, pero no exclusivamente en ellos, que el término utilizado para referirse a esta etnia sea “rom” o “romaní” (Matras, 2025; Marsh, 2007). En contextos más coloquiales o cotidianos, sin embargo, el término “gitano”continúa siendo utilizado, incluso por personas pertenecientes a esta comunidad, quizás de manera reivindicativa, debido a la marginación y discriminación a la que han sido sometidas a lo largo de los siglos.
Quizás los párrafos previos hayan dado la impresión de que la estigmatización del pueblo rom es parte del pasado. Nada más alejado de la realidad. Los estereotipos ya mencionados continúan vigentes en el imaginario colectivo. Debe mencionarse, en este punto, que el diccionario de la Real Academia Española recoge, en una de sus acepciones para la palabra “gitano”, el término “trapacero” como sinónimo, lo cual ha generado grandes polémicas y ha motivado que se lleven a cabo campañas para eliminar dicha definición. Estas campañas, sin embargo, no han dado demasiados frutos: si bien en 2015 la RAE incluyó una nota de uso advirtiendo que el término tiene un sentido ofensivo o discriminatorio, la equiparación entre ambos vocablos sigue presente en el diccionario, dando cuenta de que aquellos estereotipos negativos que mencionamos siguen presentes.
Bailarina recibiendo propinas, Bulgaria, 1984. (Imagen extraída de www.oup.com/us/romaniroutes)
Mujeres bailando en una boda, Šutka, 1990. (Imagen extraída de www.oup.com/us/romaniroutes)
Bailarina en una procesión de circuncisión, Šutka, 1990. (Imagen extraída de www.oup.com/us/romaniroutes)
Mujeres bailando en una boda, Šutka, 1990. (Imagen extraída de www.oup.com/us/romaniroutes)
El término “gypsy” y su relación con la danza
Luego de esta breve introducción al término “gypsy” o ”gitano” y sus implicaciones, surge una pregunta ineludible: ¿cómo se relaciona todo esto con la danza? Intentaré responder en los párrafos subsiguientes, entendiendo, sin embargo, que la reflexión en torno a este interrogante no es una cuestión acabada, sino que es, afortunadamente, objeto de revisión constante. Es fundamental aclarar que no me propongo aquí asumir el papel de jueza, determinando la corrección o incorrección de la utilización de determinado vocablo, sino que mi objetivo es generar, en cada lector o lectora, el interés por hacer cuestionamientos a la propia producción artística. Mencioné previamente que el término “gitano” acarrea consigo multiplicidad de connotaciones asociadas a estereotipos. Lo que hacen los estereotipos es, dicho de manera simple, generar cierta ilusión de homogeneidad con respecto a un grupo de personas: un estereotipo acerca de un colectivo X nos hace pensar que todas las personas que pertenecen a ese colectivo se comportan, piensan, sienten de la misma manera, negando la heterogeneidad de experiencias, valores, costumbres, caracteres que indefectiblemente tendrá lugar al interior de ese grupo. Es cierto que las personas que comparten una cultura tendrán algunas características en común, pero también es cierto que dentro de cualquier grupo humano la diversidad tiene lugar. Lo que hacen los estereotipos es invisibilizar esta diversidad para que, de este modo, sea más sencillo definir a la alteridad, poniendo a esos “otros” en un lugar de oposición con respecto a “nosotros” (Marushiakova & Popov, 2011; Marsh, 2007).
Más arriba me referí a las migraciones del pueblo romaní. Actualmente existen comunidades rom en todo el mundo, en diferentes países de los cinco continentes. En cada comunidad existen características que le son propias y que no comparte con otras comunidades romaníes. Así es como encontramos distintos estilos musicales, distintas danzas e incluso diferentes lenguas [2] (Matras, 2015; Marsh,2007). Es decir, no tenemos una danza de estilo gitano o romaní, o un estilo único de danza, presente en todas las comunidades rom del mundo, sino que cada comunidad ha ido creando diferentes expresiones culturales, con características distintivas. Cuando vemos en el escenario una “danza estilo gypsy”, lo que habitualmente vemos es una coreografía creada a partir de distintos elementos técnicos, coreográficos, estéticos pertenecientes a diferentes comunidades romaníes, por ejemplo, podemos ver faldeos propios de las danzas rom de Rusia, movimientos pélvicos típicos de las danzas rom de Turquía, trabajos de manos similares a los del flamenco español y zapateos que pretenden emular a diferentes danzas balcánicas, junto con un vestuario que también mezcla algunos elementos tomados de diferentes grupos rom y otros surgidos del imaginario social en torno a esta cultura.[3] Lo que vemos es, en realidad, una creación individual, una fantasía que no existe en ningún contexto nativo, sino que tiene lugar sólo en esa creación escénica concreta. No es una danza romaní, sino una construcción personal que se realiza combinando componentes surgidos de diferentes grupos romaníes, así como elementos que se desprenden de los estereotipos que existen con respecto a esta cultura [4].
Reflexiones finales
Si bien es cierto que el arte, al menos en Occidente, valora la creatividad individual de cada artista, es importante diferenciar qué creaciones son totalmente un producto de esa creatividad y cuáles se mantienen más apegadas a las danzas en sus contextos nativos. Como expuse previamente, no me propongo aquí emitir un juicio acerca de la corrección o incorrección de crear y ejecutar una coreografía “estilo gypsy” [4], sino hacer un llamado a la reflexión y al cuestionamiento de las propias prácticas artísticas, así como realizar una invitación a nuestra curiosidad, de modo tal que nos lleve a adentrarnos en la diversidad existente entre las diferentes danzas de distintos grupos rom, que serán reflejo de su historia y sus circunstancias [5]. Aumentar nuestros conocimientos al respecto nos permitirá no sólo adoptar posiciones basándonos en mayor cantidad de información, sino adquirir nuevos recursos creativos para ampliar nuestro abanico a la hora de crear.
Notas al pie
[1] La región del Punjab es un área que abarca parte del norte de la India y parte del este de Pakistán. Sus límites no están definidos de manera inequívoca.
[2] Si bien usualmente las comunidades romaní hablan una lengua que conocemos como romanés, esta lengua varía entre las comunidades de diferentes países.
[3] Esta reflexión se basa en la diversidad cultural descrita por Matras (2015) y Marsh (2007), así como en la discusión sobre los procesos de exotización desarrollada por Marushiakova y Popov (2011).
[4] En este punto resulta necesario hacer una aclaración: en el último tiempo, al menos en Argentina, parece haberse difundido cierto conocimiento en torno al término “gypsy/gitano” y las connotaciones estereotípicas que acarrea, por lo que, en algunos casos, se observa que quienes ejecutan coreografías de este tipo a veces prefieren hablar de “estilo balcánico/balcan”. Si bien esta cuestión excede los objetivos y la extensión de este artículo, es importante tener en cuenta que, al menos en muchos casos, lo que parece ocurrir es el reemplazo de un estereotipo por otro, utilizando una palabra para definir un estilo escénico que constituye una fantasía creada a partir de ciertas ideas acerca de las danzas presentes entre grupos romaníes de la península de los Balcanes, invisibilizando la diversidad artística y cultural en ese territorio (si se quiere, parece un hecho más”grave” incluso que el uso del término “gitano”, ya que la región ha pasado por guerras que se han intentado justificar, al menos en parte, por las diferencias étnicas existentes). En ocasiones, incluso, parece subyacer cierta idea (errónea, por cierto) de que “balcánico”y “romaní” son sinónimos.
[4] Siempre y cuando, desde ya, tengamos en cuenta y dejemos tan claro como sea posible que esa coreografía es una fantasía creada para un evento concreto y no una danza propia de los rom.
[5] La presente reflexión dialoga especialmente con los debates sobre representación cultural desarrollados por Marushiakova y Popov (2011) y Marsh (2007).
Referencias bibliográficas
Bernal, J. (2014). Historias, leyendas y tradiciones gitanas. Editorial Milena Caserola.
Fedeli, L. (2021). Gitanos. Una mirada que muchos no ven. VS Editores.
Marsh, A. (2007). Research and the many representations of Romani identity. Roma Rights Quarterly, (3), 17-30.
Marushiakova, E., & Popov, V. (2011). Between exoticization and marginalization. Current problems of Gypsy studies. BEHEMOTH-A Journal on Civilisation, 4(1), 86-105.
Matras, Y. (2015). The Romani Gypsies. Harvard University Press.